miércoles, 18 de junio de 2025


                                                                               San Marcos Sierras, junio de 2025

CARTA ABIERTA A:

Sra. Comisaria San Marcos Sierras, Maricel Acuña

Sr. Intendente San Marcos Sierras, Luciano Vrancic

Sres. Concejales de San Marcos Sierras

Sr. Secretario de Salud de San Marcos Sierras, Pablo González

Sr. Secretario de Turismo de San Marcos Sierras, Adrián Palma

Sr. Secretario de Cultura de San Marcos Sierras, Alejandro Raymond

Área Deportes San Marcos Sierras

Sres. Guardia Urbana San Marcos Sierras

TODOS los vecinos de San Marcos Sierras

                                       

                                            Me presento ante ustedes como vecina del pueblo, y preocupada por varias situaciones que impiden la normal convivencia entre vecinos, el desarrollo armónico y saludable de los habitantes de este pueblo, y que afectan también el desarrollo turístico.

En esta ocasión me ocuparé de los robos y hurtos que se están sucediendo de manera reiterada en nuestros vecindarios, frente a los cuales las autoridades no están encontrando respuesta ni están ejerciendo acciones concretas ni efectivas.

 A nadie se le escapa que San Marcos Sierras ha dejado de ser un pueblo seguro, y esto ha venido empeorando sistemáticamente en los últimos años, en los cuales se ha pasado de hurtos a “entraderas”, y a atracos en la vía pública, lo cual afecta la integridad no sólo de los habitantes sino también de los  turistas.

Pareciera que son hechos casi sin importancia; sin embargo, el enorme volumen de pequeños episodios lo convierten en un gran problema.

Claramente estamos siendo observados en todo lugar y en todo momento. Saben de inmediato cuando entramos y salimos, si estamos o no, o si dejamos algo en nuestros autos.

¿Quién nos observa? Veamos:

El jueves 29 de mayo a la madrugada o a la mañana, quien suscribe fue víctima de una de estas “entraderas”, estando de viaje y el mismo día que se desocupara la casa lindera, por la cual ingresaron cortando un alambrado.

El jueves siguiente, (¿qué pasa los jueves?), precisamente el 5 de junio, 17:52, ingresaron a la casa de un vecino de Los Sauces, y todos lo vimos en un video de su cámara de vigilancia.

Imposible no pensar que fueron los mismos que ingresaron a mi domicilio. Tal como lo expresé en mi denuncia  a la policía, los que violentaron mi casa fueron menudos y cuidadosos. A no ser por algunas cosas tiradas y una hoja de una ventana forzada, era imposible pensar que a mi casa hubieran entrado ladrones. Lástima que se llevaron algo tan preciado como mi guitarra.

En el video del vecino de Los Sauces, vemos una secuencia: un joven que ingresa y da vueltas, abre un poco un cajón, lo cierra, abre la heladera, la cierra, luego la volverá a abrir; por el reflejo de un vidrio se ve que va para otra habitación, vuelve con un par de zapatillas en la mano, se le cae una, la levanta, las atesora, saca algo electrónico y lo sostiene junto con las zapatillas, sale; llega otro con las manos en los bolsillos, se le ve el perfil, perfecto, el otro le advierte que hay cámaras, se lamenta, entonces saca las manos de los bolsillos, trata de cubrirse, se va, se pone una visera en la cara y vuelve a buscar un bolsito. Se ve por el reflejo que corren. Fin.

Le pregunté a alguien qué le había parecido el video, y me habló de impunidad. Pero yo no vi eso.

Lo que vi fue a dos jovencitos vagos y con muy pocas luces. Dos jóvenes acostumbrados a vivir en una casa con una mamá que los reta si desordenan. Es claro que tienen casa y familia.

Me surgen varias preguntas: ¿Quién les avisó que los propietarios habían salido? ¿Por qué ellos nos ven y nosotros no los vemos? ¿Quiénes nos están mirando todo el tiempo? ¿Vecinos? ¿Proveedores? ¿Servidores públicos?  No hay ninguna posibilidad de que sean estos dos los que hacen inteligencia (sin embargo sería bien sencillo secuestrar un par de teléfonos y ver quién les avisa qué casas están libres, ¿no?)

¿Sirven las cámaras? No. Ellos ya saben que si no se les ven las pecas de la cara la justicia las desestima. En ningún lado se perfila sólo por un rostro, pero en esta jurisdicción parece que es así.

¿Sirven los candados? No. Tienen las herramientas para cortarlos.

¿Sirven los alambrados altos? No. También los cortan.

¿Sirven las cerraduras? No. Las patean.

¿Sirven los patrullajes? Desconozco las estadísticas, pero no parecieran ser muy útiles.

No estoy diciendo que no pongamos cámaras o alarmas o candados; no digo que no patrullen la policía o la guardia urbana; estoy diciendo que no va por ahí la cosa, que con eso sólo, pruebas sobre la mesa, no venimos logrando nada ni lograremos nada.  

Creo que nos tenemos que sentar a pensar un poco.

¿Quién reduce las cosas robadas? No me parece que sean estos dos que vimos en la grabación, o algunos otros medio parecidos  los que puedan reducir lo que sustraen. Tal vez puedan llevarse las pavadas, las zapatillas por ejemplo  (de mi casa se llevaron un monederito con hilos y un pimentero de madera). Lo más grande o costoso seguramente se lo queden otros, los informantes o jefecitos, que los esperan afuera o cómodos en sus casas.  

Entonces deducimos que ya hay circuitos de venta: ¿Quién vende? ¿Quién compra?

Ensayé cuatro circuitos, teniendo en cuenta lo que más se llevan:  

*garrafas

*herramientas

*instrumentos musicales

*electrónicos

Ya sé, hay otras pero empecemos por acá. Entre paréntesis me pregunto ¿qué hacen con las tonterías que afanan, por ejemplo mi monederito con hilos?

No sirve ir atrás de las cosas, hay que PREVENIR. ¿Cómo? Impidiendo que las cosas circulen.

Hay que trabajar en la TRAZABILIDAD. No es difícil. Si no pueden vender lo que afanan, van a dejar de robar.

Claro, tenemos que poner voluntad.

Trazar las garrafas es fácil. Son pocos proveedores. Tengo entendido que es obligatoria la traza de las garrafas, especialmente por un tema de seguridad. Pero mientras nos cercioramos de eso hay que hacer un sistema de trazabilidad, sencillo, en el que puedo colaborar.

Instrumentos,  electrónicos y herramientas también hay que inventar un sistema de trazabilidad estándar y sencillo, ponernos de acuerdo para conocerlo todos.

Lo que hay que lograr es que no puedan vender nada sin dejar huella.

Listo, se acaban las entraderas.

SI NADIE COMPRA, EL NEGOCIO SE ACABA.

PREVENCIÓN es la palabra:

 Por un lado, cortar los circuitos de informantes, reducción y venta.

 Por otro lado, cortar el reclutamiento. Me parece importante, aunque suene muy difícil, y seguramente lo sea: buscar ACTIVAMENTE a jóvenes que se saben o sospechan problemáticos para su integración en actividades comunitarias, que tengan un lugar, un propósito más allá del porrito. Crear todo tipo de actividades: deportivas, culturales, un canal de YouTube donde cuenten cosas del pueblo, no sé; despertar el interés y buscar sus intereses. Hay mucha gente talentosa en el pueblo, así que podemos. Si ellos pueden reclutar para el afano, nosotros podremos reclutar para cosas buenas y divertidas.

También me parece importante desnaturalizar el consumo de drogas de todo tipo (legales o ilegales) en el espacio público (la plaza, el río, la quebrada). Cada adulto será responsable de lo que consume en su casa, pero en el espacio público NADA, TOLERANCIA CERO.

Es natural que las acciones estén centradas en agarrar a los ladrones. Después de todo son los que entran y toquetean nuestras cosas, y eso no es agradable.

Pero no seamos ingenuos. Sabemos que si los agarran a los pocos días están de nuevo yirando en el pueblo. Por otro lado, salvo para cruzar llamadas y agarrar a los que de verdad se benefician, de poco nos sirve que vayan unos días presos, es decir, no salen mejores.  Estos chicos tienen una sola idea fija: alguna droga, alcohol, unas zapas que estén buenas y alguna cosita linda que ven en las casas. Con eso los conforman. Por eso hay que romper con el reclutamiento.

Insisto: PREVENCIÓN es la palabra clave.

Quien esté dispuesto a colaborar que chifle. Yo me anoto.

Las autoridades son las responsables, sin duda. Pero no estoy acá para echar culpas sino para ver cómo nos organizamos los cuatro gatos locos que vivimos en San Marcos (ya sé: ahora somos como cinco gatos locos) para devolverle la MAGIA a este pueblo que tanto queremos.

Quizás vuelvan los duendes, quien te dice…

                                                  

 

martes, 19 de noviembre de 2024

 

Jabad Lubavitch


En diciembre de 2023 asumió el electo en segunda vuelta como presidente, Javier Gerardo Milei    (esto lo cuento para mis amigos de Helsinki, que seguramente no tengan tan claras las fechas)

Parece que el tipito se venía perfilando desde hacía años desde la televisión, como columnista distópico en temas macroeconómicos, diciendo que el estado era el pedófilo con los niños envaselinados y atados ¡auch! y otras cosas por el estilo. (Los niños envaselinados y atados vendríamos a ser todos nosotros, los ciudadanos, a los cuales el estado les roba los impuestos)

Durante años no miré televisión, así que me desayuné de la existencia de este individuo mediático recién en el 2022, cuando fue electo diputado, pero tampoco le di importancia en ese momento porque supuse que de ahí no pasaría.

Sabrán disculparme la triste comparación pero no puedo evitar un recuerdo del año 2019: una tarde gris mientras que limpiaba los vidrios de mi casa (suelo tener recuerdos atados a acciones), escuché por primera vez la historia de un comediante que se presentaba como candidato a presidente de Ucrania. Recuerdo que todo sonaba muy divertido. Sospecho que al día de la fecha, Volodomir Zelenski debe estar extrañando sus días como comediante, cuando  “hacía” de presidente de Ucrania.

Pero volvamos a la Argentina.

Podríamos pensar que la candidatura de Javier Gerardo Milei a la presidencia se fue construyendo, por el azar o la determinación de él y su entorno. Milei dice que fue su perro muerto quien le indicó que debía ser presidente. Eso de por sí ya sería bastante curioso y también peligroso. Sin embargo, la llegada de este tipo a la presidencia es bastante más que eso.

Imaginemos a un señor de más de cincuenta años, solo, desvalido, ninguneado, que no ha logrado grandes cosas en su vida, que cuenta que ha sido maltratado por su padre y su madre, con quienes no se habla y a los que llama “progenitores”, que vive con su perro cuya muerte lo deja devastado, que clona a ese perro y empieza a convivir con cuatro (¿o cinco?)  mastines clonados, en un departamento porteño al que le voltea las paredes y que describe como “Kosovo”, con una hermana como único sostén, sin parejas o con relaciones siempre dudosas, con un único amigo con el que después se pelea. Un tipo al que siempre le hicieron bullying, al que llaman “El loco”.

Los dueños de la Argentina siempre buscan a alguien con algún desvalimiento o con mugre escondida para ser su mascarón de proa.  Necesitan a alguien vulnerable, manejable, fácilmente infiltrable.

Basta poner  en el buscador de Google “dueño de la Argentina” y aparecerá uno de los principales impulsores de Milei como presidente. (Igual no se asusten porque si ponen dueño de otro país, por ejemplo, dueño de Singapur, aparecen habitualmente los hombres más ricos. O sí, pueden asustarse, si quieren, del concepto de Google sobre quienes son los “dueños”)

Así llegó Milei. De la mano de varios “dueños” que lo consideraron apto por su gran maleabilidad emocional.

En abril de 2024 hice la primera columna de “El calzón de la muñeca”

Un chiste que escuché esos días (juro que vi a periodistas tirarse al piso de la risa con eso), era el motivo de uno de los tantos viajes del presidente  a los Estados Unidos. Viéndolo a distancia, intuyo que el chiste es tan gracioso como la postulación de Zelenski.

Veamos un poco de la historia, por si la hubiéramos olvidado:  Milei se pasó gran parte de su campaña electoral y el principio de su mandato en el Hotel Libertador, un hotel carísimo, ubicado en el centro de Buenos Aires, que pertenece al grupo Irsa, del Empresario Eduardo Elsztain. Este mismo empresario fue quien había presentado y acompañado a Milei recién electo, a la sede de la Jabad Lubavitch en Nueva York, allá por el mes de noviembre del 2023.

La Jabad Lubavitch es una corriente judía ultraortodoxa, que es denostada por muchos judíos que la consideran una secta. Elsztain fue el que introdujo al niño desvalido Milei a la “secta”. ¿Es el presidente consciente del lugar en el que lo metieron? Creo que no. Y es grave. Esta secta, como todas, capta a gente con carencias afectivas. La secta te abraza y te capta.

El chiste en cuestión es que en ese viaje,  esta vez en Miami, le dieron a Milei la distinción de Embajador de la luz, cosa que provocó mucha gracia en el ámbito local. Pero yo sigo sin reírme. Más allá de los chistes de que debería ser el “embajador de los aumentos en la luz”, no tiene ninguna gracia.

¿Y por qué la reunión fue en Miami y no en Nueva York esta vez? No lo sé, pero puedo deducir que la sede de Nueva York no debía estar muy prolija esta vez. Es que alrededor del 9 ó 10 de enero se conoció que en el mismo edificio de Nueva York donde días antes había estado Milei, había  ingresado la policía por denuncias de los vecinos que habían notado ruidos y movimientos raros.  La policía descubrió unos túneles que estaban realizando en forma bastante precaria, escondidos detrás de unos paneles y que unía unos edificios con otros. Hay algunas escenas en YouTube, bastante confusas, en las que se ve a algunos fieles metiéndose a los túneles para que no los tapiara la policía, y la ley desalojando; hay gritos, gente subiéndose a mesas…en fin, no se entiende mucho.

La versión oficial dice que fueron unos muchachones traviesos que estaban queriendo agrandar la sede y se pusieron  a cavar sin que nadie lo supiese.

También hubo versiones de que habían encontrado en el interior de los túneles carritos de bebés, cunas y colchones manchados. Parece que detuvieron a unos diez muchachones, y después…silencio. No hubo ninguna otra información desde el 12 de enero.

Como ven, lejos de la luz, todo es bastante oscuro. Y peligroso.

No sé cómo juega en la cabeza de Milei lo de Moisés y Aarón, hay algo ahí mesiánico que no termino de descular si de verdad existe. No sé cómo llegó a la conclusión de que su hermana es Moisés y el Aarón, o al revés, da lo mismo. No sé a que viene o vino ese coqueteo con el judaísmo, que, dicho sea de paso, parece haber quedado abandonado. Algunos concluyen que fue su rabino, de esa corriente judaica, una de las pocas que hacen proselitismo, quien le había dado el abrazo que el niño-desvalido Milei venía necesitando. No sabremos nunca que pasó o que pasará. No sabemos si lo abandonaron o se retiraron cuando el tipito se negó a practicarse la aberrante circuncisión.

A Milei no le importaría su propia derrota personal, pensé al principio, aunque ahora no lo sé. Parece que se cuida todo el tiempo de supuestos enemigos, no sólo enemigos simbólicos como los comunistas, es decir, casi todos, sino que lo vemos todo el tiempo con chalecos antibalas hasta para bañarse, supongo. Hasta dicen las malas lenguas que alguien le probaría la comida. Entonces sí tiene miedo. Pero en otro momento dice que no hay que ser cobardes cuando se alinea por completo con Israel y nos pone a todos en riesgo de meternos en una guerra que no nos pertenece. Es más, dijo que ya estamos en riesgo, y que no hay que ser cobardes.

Mi relato es confuso, lo sé. Y no podría ser de otra manera, porque los relatos de la realidad son confusos.

Por momentos creo entender a Milei y por momentos sus propias contradicciones ponen en jaque mis razonamientos.

Está claro que no le interesa en lo más mínimo su país. La Argentina es un país inviable, dijo. Soy el topo que voy a destruir el Estado desde adentro, dijo.

Un topo en la jerga es un infiltrado. ¿Un infiltrado de quién?

“Sólo estamos alineados con Estados Unidos e Israel”

“Soy el infiltrado que viene a destruir este país inviable llamado hasta ahora Argentina, para ponerla a disposición de Estados Unidos e Israel”.

Siguiendo el razonamiento  esa sería la frase completa.

Me importa un carajo lo microeconómico. Odio el programa de las ocho, cuyo conductor con cara de circunstancia, exhibe  primeros planos de laburantes que no llegan a fin de mes y de jubilados a los que no les alcanza.  Cuanta más gente llorando mejor. ¿A quién se lo están mostrando? ¿A mí? No necesito tu noticiero triste. ¿Al gobierno? Ya lo saben. Es el plan. Todos pobres y bien dóciles. Trump, Elon Musk y la ultraderecha sionista se ponen la servilleta.

Sigo escuchando los análisis de la micro y macroeconomía. Entiendo que haya muchos economistas y periodistas que necesiten seguir cobrando sus sueldos.

Pero seamos serios, nunca estuvo tan claro.

Por eso dejé de hacer mi programa de radio.

Porque ya no hay nada que pueda decir.

Por eso ahora escribo para mí.

 

 

 

El gordito japonés


Hace unas semanas, por esas cosas de los algoritmos, me cayó un video del gordito japonés. Bueno, ya sé. En verdad no es japonés, sino coreano, más precisamente el capo de Corea del Norte, que sigue una dinastía de loquitos fanáticos, con ahora un gordito al mando, Kim Jong-Un, aunque su padre muerto continúe, a decir de muchos, tomando decisiones. Hay por ahí una hermana, Kim Yo- jong, única mujer en todo el gobierno, a la que no sé si le dirán “el jefe” ya que toma cada vez más poder.

Si estuviera en Corea del Norte, sería imposible estar diciendo esto sin arriesgar o literalmente perder mi vida en una ejecución sumaria.

Ahora hay tropas de Corea del Norte en Rusia, parece. “Las fuerzas de elite de Corea del Norte ya se encuentran en Rusia y la OTAN calificó el despliegue como una escalada significativa”, dice la CNN.

Como me llamó la atención ese primer video que vi completo, el algoritmo me trajo otro, y otro, y otro, hasta que me cansé de verlos porque son todos iguales. Youtubers que se dan un tour, contratado directamente al gobierno de Corea del Norte, que te lleva a un hotel de lujo, del que no podés salir por tu cuenta, ya que te asignan dos “guías” que estarán con vos toda tu estadía y te llevarán a ver las atracciones del país, que consisten mayormente en paseos que ensalzan la figura del gordito y su padre muerto.

Aclaro desde ya que mis dichos no son discriminatorios con los gorditos, ni los japoneses ni los coreanos, y que ninguno de ellos fue maltratado para escribir este blog.

Pueden por ustedes mismos buscar los videos, sobre los que no me extenderé, incluso la historia de uno de estos turistas, un yanquee  que terminó preso por robar un poster o algo así, y que casi desata un lío diplomático con los estados unidos. El yanquee terminó en la cárcel y lo devolvieron un año después en estado de coma. Trump se abrazó con el gordito coreano y dijo que era una buena persona. 

Corea del Norte tiene un ejército de un millón seiscientos mil tipitos, que marchan todos parejitos, alguno de los cuales intentó y logró huir del país. Pero no todos están desconformes.  Parece ser que un treinta por ciento de la gente idolatra al gordito y su padre muerto y su hermana. Una vez más hay una división en tercios. Los otros dos tercios se dividen entre los que están más o menos convencidos y los que no están nada convencidos. El diez por ciento restantes, desconozco.

Es difícil pensar que haya un treinta por ciento de convencidos de que estos tipos son una divinidad que hay que adorar y seguir.  Haciendo una extrapolación caprichosa podríamos inferir que una de cada tres personas en todo el mundo es capaz de creer cualquier cosa.

Eso explicaría varios desastres.

 

 


El calzón de la muñeca

Hasta hace unos días estaba haciendo un programa de radio aquí en mi pueblo.

Radio de verdad, es decir con antena y todas esas cosas. Es verdad que la emisora también tiene página web y una aplicación, que a veces andan y a veces no, pero es radio.

Había retomado un programa que ya había hecho en el 2019 y el 2020, que había llamado No levanten polvo. El título del programa alude a mi pueblo, ya que las calles son de tierra y los autos levantan polvo. Entonces el título era un llamado a ir más lento para poder pensar la realidad socio política  y económica  del país y del mundo. Como no soy especialista, ni periodista, lo hacía desde el punto de vista de una ciudadana curiosa.

La editorial del programa la llamé “El calzón de la muñeca”, en honor a mi muñeca Patricia.

El chiste de la columna consiste en tomar una noticia de la coyuntura pero hacer un giro para mirarle el calzón, una voltereta que a veces me deposita en un lugar muy distante del que empecé.

En este 2024, todo iba bien hasta que me empecé a cansar, me empecé a sentir agobiada y con la sensación de que ya no tenía nada que decir.

Ustedes dirán que en el país y el mundo están pasando un montón de cosas. Puede ser. Pero mi análisis se había agotado. Todo respondía a lo mismo, y cada coyuntura me llevaba al mismo análisis. Ya me daba vergüenza repetir una y otra vez el análisis, y ya me hastiaba repetir una y otra vez el análisis. Mucho más me avergüenza y me hastía cuando advierto que a nadie le importa lo que digo, que el mundo va en masa hacia otro lado.

Sin embargo acá estoy, escribiendo para mí. Eso es muy cómodo.

Y escribiendo para quien quiera leer, y eso no es tan cómodo. Es que para que alguien más lea esto, debo apelar a publicar y publicitar en alguna plataforma. De otro modo no hay nadie que se entere de este escrito.

Y ahí empieza mi batalla.

Tengo un blog, pero me dicen que blog spot es anacrónico. Siempre publiqué por ese medio, por qué no podría hacerlo ahora. Podría ser.

Podría usar mi viejo blog, Sil Maitén. Puede que sí. ¿Tengo la contraseña? O podría abrir uno nuevo que se llame “El calzón de la muñeca”. ¿Podré usar la palabra calzón en el nombre de un blog o me lo van a rechazar por inapropiado? Las redes permiten todo tipo de improperios, pero puede ser que “calzón” les parezca ofensivo o inapropiado. Aunque pensándolo bien hay una comida que se llama así. Podría poner una foto de comida en lugar de poner a Patricia. Estos razonamientos que suenan ridículos, indican la dictadura en la que vivimos. Podré poner dictadura? o tendré que escribir dicta  adura, como hacen muchos.

Otra cosa: ¿Cómo hago para alguien se entere que estoy escribiendo un blog? Pues publicándolo en las redes.

Instagram me da ansiedad. Lo abrí varias veces y a los diez segundos de usarlo empiezo a hiperventilar (literal); inmediatamente aparecen legiones de gente que me está siguiendo. ¡No me persigan, por favor! Twitter ni se me pasó nunca por la cabeza, Tic-Toc me hace acordar a cuando se decía que era una red para adolescentes. Hoy pienso que es recurso y refugio para adultos pelotudos.

Entonces esto está planteado así: yo voy a publicar por acá, el que llega, llega y el que no, nada pierde.  Quedará como testimonio. Y tiene la ventaja de que el día que me muera, sigue colgado ahí. Estará a disposición de todos y de nadie hasta la hecatombe de la plataforma o del mundo, qué más da.

Si estás acá, bienvenido.

Aclaración uno: uso el masculino, pero me refiero a cualquier género. En eso soy completamente liberal. (Si vos querés tener piojos, adelante, diría la canciller…perdón, ya es ex canciller)

Aclaración dos: Estos escritos llevan mi firma, es decir, expresan mi opinión; cuando pongo la opinión de otros, nomino y entrecomillo.

Aclaración tres: Estos escritos llevan mi firma, es decir, expresan MI opinión. No me interesa TU opinión en este blog. Los intercambios de opinión los hago en forma personal, nunca por escrito ni desde el anonimato.

Aclaración cuatro: Me gusta usar la ironía y la utilizo mucho.

Aclaración cinco: la mayoría de las cosas que voy a decir acá, las dije al aire en No levanten polvo, pero como sospecho que sólo un ínfima porción del mundo las ha escuchado, voy a repetirlas.

Entonce, vamo a darle.

viernes, 16 de septiembre de 2016

EL MÉDICO Y EL LADRÓN. NADA ES TAN SIMPLE


He leído tantas certezas en estos días. Y yo acá, como siempre, dudando.
Y juro que no es una actitud de displicencia filosófica. Es que no tengo respuestas.
Vamos a la historia del Sr Lino Villar Cataldo, quien mató al Sr Ricardo Krabler, el 26 de agosto en Loma Hermosa y que se ha simplificado como “El médico que mató al ladrón”.
El médico y el ladrón. Qué fácil para pararse en veredas opuestas.
Para algunos el hecho de que  haya matado “el médico” es un agravante. Hay un cierto odio de clase. Igual parece que el tipo vivió en una villa, lo que le daría cierta redención.
¿El médico es victimario? Sí. Mató.
¿Es víctima? Si. Porque fue violentado.
¿El ladrón es victimario? Si. Porque violentó al médico.
¿Es víctima? Si. Porque le pegaron cuatro tiros.
Nada hubiese sucedido si el ladrón no hubiese intentado el robo al médico. Entonces esa es la chispa. Ahí se desencadena el conflicto.
¿Lo exculpa al ladrón el ser pobre? No. La pobreza condiciona, es verdad; y sin embargo la mayoría de los pobres elige no ser delincuente. Nótese la trampa de los pseudoprogresistas: “Yo, (que vengo a ser un ser superior), creo que el único camino que tiene ese pobre animalito es ser delincuente”
Hay algo que se llama responsabilidad. Uno puede vivir su vida como quiera, pero debe hacerse absolutamente responsable de sus elecciones. Desde ese lugar, no me da la mínima pena si se muere un andinista en la montaña o un automovilista en una carrera; y si salís a afanar de caño, morir forma parte de los riesgos.  
Si alguien tiene un arma, es porque piensa que la puede usar. Y los dos la tenían.
Desconozco si el médico pudo hacer otra cosa, o se nubló, o es un hijo de puta. Lo mismo me pasa con el ladrón.
¿Pudo el médico en ese momento pensar que una vida vale más que un auto? Supongo que no tuvo tiempo ni claridad para la filosofía.
Defender al ladrón queda mucho mejor para no parecer facho. Pero no me sale llorar sobre su tumba.
Y el médico mató a un tipo; debe hacerse responsable por elegir tener un arma y elegir dispararla.
Como ven, para mí nada es tan simple. Lo lamento. 

miércoles, 27 de enero de 2016

LA TEORÍA DEL DERRAME. MORIR DE PELOTUDEZ








Puedo entender cómo funciona el mundo. Más o menos. Pero no puedo entender el por qué.
Porque resulta que la política liberal le da el poder al mercado, que son unas empresas que son las que toman las decisiones con el objetivo de enriquecerse.
Pero ¿qué es enriquecerse? Tener más dinero. Pero el tema es que ni siquiera ese dinero existe: esa riqueza es virtual. Este no es un concepto romántico. Esto de “nada te llevarás a la tumba”. Cuando digo que es nada, es realmente nada.
O sea: el dinero no existe. Cuando se dice que una empresa tiene una determinada cantidad de dinero, es pura virtualidad. Pero como lo creemos, se vuelve real.
Yo tengo un pequeño departamento. Pequeño pero mío.            
Pero: ¿qué es lo que tengo? Un espacio en un edificio que alguien en un papel puso que es mío y que otro individuo que convencionalmente se llama escribano y al que convencionalmente le hemos dado el poder de fedatario dice que me pertenece, porque yo le di a otro individuo que afirmaba lo mismo,  unos papeles llamados billetes o bien una transferencia online de nada, con la que me hago acreedora de este espacio que me alberga.
Ridículo. Pero lo aceptamos.
Esto parece gracioso, o un juego de palabras. Pero por esto, muere gente todo el tiempo de hambre. ¡Y mierda: no hay nada más vergonzoso que morir de hambre!
La teoría del derrame, dice más o menos, que si los ricos juntan plata, o sea, nada, esto en algún momento rebalsa y se derrama para los pobres. Aún si esto fuera cierto sería una inmundicia.  Siempre me dio asco tomarme “el mezcladito”.
Cuando me pongo a pensar en los grupos económicos internacionales, en la famosa globalización y en presidentes de países emergentes poniéndose a su servicio, me pregunto por qué lo hacen. No sé cuál es el beneficio. ¿Es destruir al otro por beneficio personal? ¿O creen realmente en que esto le sirve a la gente? ¿Los poderosos del mundo son gentes preclaras y perversas que buscan destruirnos o son idiotas? 
A veces me pregunto si todo esto es en serio. Claro. Yo me lo pregunto porque morfo, porque puedo sentarme en esta puta computadora a escribir, porque estudié y porque seguramente me anda sobrando tiempo para boludear. Pero todos los días mueren niños, y hombres y mujeres, de hambre, de guerra, de avaricia, de pelotudez, que es todo lo mismo.
 Se está corriendo detrás de algo que es la misma nada y yo en esa maratón no me anoto.
Y me voy haciendo a un lado, hermano, porque me van a atropellar si me quedo aquí parada atónita en el medio del camino.





lunes, 25 de enero de 2016

Hay negros en la piscina. LA TUPAC AMARU

Disculpe señor, pero hay negros en la piscina”







Todos estos  años, juro que lo único que  yo sabía era que la Tupac Amaru era un grupo que se juntaba en la esquina de mi laburo, y que cada tanto salían a joder con los bombos. No lo digo con orgullo, claro.
Sólo la detención de Milagro Sala me hizo estudiar los orígenes, motivaciones y evolución del movimiento.
Ahora te pregunto: ¿Vos viste la obra que ha hecho la Tupac en Jujuy? Un lugar con casas decentes, hechas por ellos mismos, o sea con un doble objetivo social: trabajar y habitar. Hubo  excedente de dinero; entonces se hicieron fábricas con las que abastecieron las obras, y ahí bajaron más los costos y hubo más excedente, y hubo colegios primario y secundario,  y terciario, y hubo centros de salud, y esto que es lo que  más molesta: ¡hubo  pileta!  Pero no pileta de pobre, así nomás, hubo parque acuático, con dinosaurios que parecen toboganes.
O sea: pensado desde todos lados: no sólo comida, también laburo, también  estudio, y los niños que se deslizan por dinosaurios. Eso es vislumbrar la dignidad humana. Y claro: eso ofende. Entonces ensuciemos a su dirigente diciendo que es una chorra, ellos tan cristianos. Negros patasucia! Yo no tengo pileta, ni dinosaurios para deslizarme!
¿Milagro Sala se quedó con dinero? ¿Hubo asociación ilícita? ¿Hay blanqueo de dinero del narcotráfico? No lo sé. Los que las tengan, que presenten las pruebas para terminar con esta presunción de culpabilidad (perdón, ¿no era de inocencia?)

Mientras tanto no seamos hipócritas: lo que jode es que en Jujuy  se llenó la piscina de negros.